La Luna es una cruel amante by Robert A. Heinlein

La Luna es una cruel amante by Robert A. Heinlein

Author:Robert A. Heinlein
Language: es
Format: mobi
Published: 2009-02-13T00:00:00+00:00


15

La firma de la Declaración de Independencia se produjo tal como el profesor había dicho. Se presentó ante ellos al final de una larga jornada y anunció una sesión especial después de cenar en la cual hablaría Adam Selene. Adam. leyó la Declaración lentamente, convirtiendo en música las frases sonoras. La gente lloraba. Wyoh, sentada a mi lado, sollozaba silenciosamente, y yo sentía un nudo en la garganta, a pesar de que la había leído antes.

Luego, Adam levantó la mirada y dijo:

—El futuro os contempla. Pensad bien lo que vais a hacer.

Y cedió la palabra al profesor, en vez de dirigirse al presidente habitual.Eran las diez de la noche y empezó la lucha. Desde luego, estaban a favor de la Declaración; durante todo el día los noticiarios habían hablado de lo malos que éramos, de cómo iban a castigarnos, a darnos una lección, etc. No fue necesario cargar las tintas:

Mike se limitó a transcribir algunas de las opiniones de Tierra. Si hubo un día en el que Luna se sintió unificada fue probablemente el 2 de julio de 2076.De modo que iban a aprobarla; el profesor lo sabía antes de ofrecerla.

Pero no tal como estaba redactada...

—Honorable Presidente, en el párrafo segundo, la palabra «inenajenable» no es correcta; debería ser «inalienable». ¿Y no sería más adecuado decir «derechos sagrados» en vez de «derechos inalienables»? Me gustaría que se discutiera este punto.Aquel individuo no era más que un crítico literario, completamente inofensivo, como los fermentos muertos que quedan en la cerveza. Pero... Bueno, tomemos aquella mujer que lo odiaba todo. Estaba allí con la lista; la leyó en voz alta y pidió que fuera incorporada a la Declaración, «a fin de que los pueblos de Tierra sepan que estamos civilizados y en condiciones de ocupar un puesto en las asambleas del género humano».El profesor no sólo le permitió defender su petición, sino que la estimuló a hacerlo, concediéndole el uso de la palabra cuando otras personas deseaban hablar... y sometiendo su propuesta a votación, a pesar de que no había sido apoyada por nadie. (El Congreso funcionaba de acuerdo con unas normas que el profesor conocía perfectamente pero que sólo seguía cuando se adaptaban a su conveniencia). La propuesta fue rechazada por aclamación.

Entonces, alguien se puso en pie y dijo que desde luego aquella larga lista no encajaba en la Declaración. Pero, ¿no sería conveniente que tuviéramos unos principios generales?¿Tal vez una afirmación de que Luna Libre garantizaba la libertad, la igualdad y la seguridad para todos? Y, puestos a hacer las cosas, ¿por qué no hacerlas bien y garantizar explícitamente «aire gratis» para todos? Desde luego, aunque lo correcto sería decir «aire y agua gratis», ya que no se tiene «libertad» ni «seguridad» a menos de que se disponga de aire y de agua.

Aire, agua y comida.

Aire, agua, comida y vivienda.

Aire, agua, comida, vivienda y calor.

No, en vez de «calor» decir «energía», y quedaba todo cubierto. Absolutamente todo.¿Todo? ¿Ha perdido usted el juicio, amigo? Dice usted que todo queda cubierto, y se deja lo más importante en el tintero.



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